Mientras haya vida, hay esperanza.


Si algo abunda hoy día en esta sociedad aparentemente olvidada por Dios, son los secuestros de todo tipo y a todo nivel, muertes de a montones que si se pudieran poner todos los cadáveres en una fosa común parecería un campo de exterminio nazi, odios y rencillas llevando a familias a la destrucción, asechanzas y terrorismo de la vox populi y porque no decirlo también de los medios de comunicación que ejercen una influencia innegable en la población.
La verdad es que se están matando hermanos con hermanos y aparentemente nadie hace o quiere hacer nada para resolver las cosas, pareciera que nadie tiene voluntad propia y mucho menos política, para tratar de alguna manera, poner un paro a todo lo anteriormente dicho; dicha abundancia de terrorismo no hacen más que  engendrar miedo y desconfianza en todo, creando cierto tipo de delirio de persecución donde todo el mundo es malo y el mundo está en contra de todos, la angustia embarga a más y más hogares salvadoreños , generando desesperación y pesimismo en las autoridades a todo nivel, aun inclusive en las iglesias locales, las cuales se han politizado y prostituido, ah pero eso sí dirán sus líderes, “en nombre” de Jesucristo.  Mateo 7:22- 23,  Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” 23 Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUIDAD.”
Definitivamente se viven tiempos difíciles y de mucha crisis, es inútil lamentarlo y mucho más aun tratar de ignorar la situación, como si no hubiesen problemas; al igual que dejarse aplastar por el terror como si no pudiera superarse.  En el interior se sabe que es Dios conduciendo la historia, Su historia de manera personal e individual y de forma colectiva en las sociedades.
Es en ese sentido que el miedo paralizante debe de dejarse a un lado y se debe dejar al espíritu de fortaleza, el cual convierte a los individuos en declarantes y mártires, poseerles! para así poder ver como los tiempos difíciles, pertenecen al propósito del Padre y son esencialmente tiempos de gracia y salvación.
Jesús mismo muestra cómo superar las angustias en tiempos sumamente difíciles en su misión redentora por medio de la pascua. El sermón del monte indica claramente cómo enfrentar la adversidad y su muerte en la cruz culmina la superación de la angustia con su resurrección.   Es así como el maestro de maestros muestra y abre el camino para vivir con amor y en gratitud convirtiendo los tiempos difíciles en esperanzadores. Isaias 35:3-4,  Fortaleced las manos débiles y afianzad las rodillas vacilantes. Heb 12:12; 4 Decid a los de corazón tímido: Esforzaos, no temáis. He aquí, vuestro Dios viene con venganza; la retribución vendrá de Dios mismo, más Él os salvará.

El Cardenal Eduardo Pironio, en su libro la renovación de la vida consagrada dice: ¡que necesario, para los tiempos difíciles, es tener seguridad que Jesús es el señor de la historia que permanece en su iglesia hasta el final y que va haciendo con nosotros la ruta hacia el padre! Que importante es recordar que precisamente para los tiempos difíciles Dios ha comprometido su presencia!  Mateo 28:20  enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Lucas 21: 12-18 17 y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. 18 Sin embargo, ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.

Mientras haya vida, hay esperanza.

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