Voces que callan, corazones que sangran.


Es natural que al cortar la rama de un árbol, a pesar de ser sacudido por los golpes del hacha y su savia se derrame como expresando su dolor; este no pueda defenderse ni expresar su amargura por el maltrato despiadado por el leñador.

A pesar de todo, el árbol sigue su proceso natural, y al pasar de las semanas su corteza se ha sanado y una nueva rama esta brotando y lucirá sin duda con mucha mejor aspecto que en su estado anterior.


Pero en la actualidad existen millones de voces que callan ahogadas por la impotencia, la amenaza o el temor, son millones de corazones que sangran sin hallar una medicina que a pesar del pasar de toda una vida, pueda curar o siquiera  aliviar su dolor.
Si, son las voces y corazones de millones y millones de inocentes que ahora mismo están siendo agredidos sexualmente sin que nadie los ayude. Las estadísticas dicen que son 3 de cada 10 los que sufren este tipo de agresión; yo diría que son más. Pero lo importante no es discutir cuantos son lo cierto es que están allí, destrozados en su vida personal y como consecuencia  en su juventud o adultez estos mismos se convierten en agresores o victimas de otro tipo de maltratos sobre y con los que les rodean.


El genero en este caso no tiene limites de igual modo se arruina la vida de niños y niñas y de acuerdo a las estadísticas 7 de cada 10 casos son cometidos por familiares o amigos cercanos.


La interrogante ahora es  ¿HASTA CUANDO? Los padres despertaremos y nos levantaremos para proteger a nuestros indefensos hijos; aun las gallinas con sus limitados instintos pueden percibir el peligro y protegen a sus pollitos;  en cambio nosotros los padres de jamos a nuestros pequeños que son nuestra herencia de Dios, al cuidado de cualquier extraño; los prestamos a cualquier familiar que quiere llevarlos a su casa, y en el peor de los casos estos niños quedan abandonados totalmente mientras sus padres trabajan lejos por toda un largo día.


Y allí están: jóvenes con el corazón destrozado con problemas de autoestima, con fobias incontroladas, con problemas de identificación sexual y todos los traumas conocidos y desconocidos física y emocionalmente. Estas mis personas mas tarde presentan como resultado, inestabilidad en sus relaciones conyugales. Y nos seguiremos preguntando ¿por que tenemos una de las sociedades mas violentas? ¿Por que el surgimiento de tanto humo sexual?


No será que ya es tiempo de detenernos en nuestro afán de resolver en nuestras fuerza todos nuestros problemas y poner atención al llamado de Dios que nos dice incesantemente…….Apartados de mi nada podéis hacer……Y, vengan a mi todos los trabajados y cargados, y yo los hare descansar.Juan15:5; Mateo11:28. Y si estas interesado en hacer tu parte reflexiona y acciona ha acerca de Salmos 127.


Jesucristo es la respuesta de Dios al problema del hombre.

María Amanda Lemus de Gonzalez

Estudiante de licenciatura en teología, UCAD.

Comments
One Response to “Voces que callan, corazones que sangran.”
  1. william panameño dice:

    Excelente la presentación de la problemática, sin embargo como es una reflexión teológica le falto apoyo bíblico y que hacer para solucionar esta problemática.

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